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La Seguridad de los Password

Aunque siempre se ha considerado que los passwords son un mecanismo “secreto” para proporcionar seguridad a nuestras acciones en sistemas de información y especialmente a nuestros datos, proporcionando confidencialidad, muy poco se hace para informar a todos los que usamos passwords sobre las amenazas existentes y la vulnerabilidad que presenta este mecanismo de control de acceso.

Revisando la seguridad de sistemas de información, descubrí que muchas herramientas de evaluación de seguridad en las configuraciones de los equipos, lo que realmente hacen es intentar descifrar los passwords y cuando lo logran, declaran el password como “débil”. Esto implica que en el lapso de segundos, algunos passwords pueden ser descifrados y lo sorprendente es la cantidad de cuentas que pueden tener passwords débiles en un sistema. Entonces, considerando esta situación de passwords descifrables en segundos y la existencia de hackers que utilizan programas para buscar estas cuentas y a partir de ahí revisar cuales pueden ser explotables, apropiándose de sus privilegios dentro del sistema, tenemos una situación de riesgos que en la mayoría de empresas podría ser alta. Este hecho definitivamente amerita la atención de la Gestión de TI.

A partir de esta realidad, lo que corresponde es revisar nuestra política de creación de passwords. Un factor determinante de la política, aunque no el único, es el tamaño. La teoría de cifrado de passwords se basa en la creación de algoritmos confiables, pero públicos, con los cuales se crea un texto cifrado a partir del texto legible para el usuario. El hecho de que el algoritmo sea conocido, aparte de aportar confianza al método usado, también proporciona un medio para que se creen algoritmos de descifrado de passwords. Adicionalmente, un hacker puede optar por la “búsqueda exhaustiva” de todas las posibles opciones, lo cual es cada vez más soportado por la capacidad de computo existente. Este último elemento principalmente, justifica que los passwords utilizados tengan como mínimo 12 caracteres. Existe un sitio web: http://howsecureismypassword.net, donde se pueden probar los passwords y saber que tan fácil o difícil es el descifrado de un password, a partir del tiempo que tomará en descifrarlo.

Si nos ponemos del lado del usuario, la dificultad de recordar un password es lo que los lleva normalmente a escoger una palabra pequeña como password. El promedio letras que podemos encontrar en un password es de 6 a 8 letras. Una recomendación, que podría ser parte de la política, es el utilizar cuatro letras de tres palabras que le sean familiares al usuario y armar el password separando cada grupo por un carácter especial o número. Esta regla aunque se oye difícil, en realidad es fácil de mostrar. Por ejemplo, si yo quiero que la frase “Libros Ciencia Ficción” sea la base de la creación de mi password, puedo terminar con el password lbrs_cnci_fcco, que de acuerdo al sitio antes mencionado, le tomaría a una computadora personal trescientos mil años descifrarlo. Esto hace de este password un éxito. Si usamos una parte de este password, por ejemplo lbrs_cnci, el tiempo cae gramáticamente a 22 horas. Esto es con 9 caracteres. Prueben combinaciones más pequeñas y más largas para entender las variaciones y apliquen lo que aprendan en afinar su política de creación de passwords y el trabajo de enseñar estos elementos de seguridad a los usuarios. En el caso de los passwords de servidores y bases de datos debería de ser mandatorio el crear passwords de más de 12 caracteres, incluyendo además caracteres especiales. El password es un elemento de la seguridad de los sistemas de información que depende totalmente de los humanos, por lo que se debe de implementar correctamente a través de políticas agresivas, que mantengan seguros todos los puntos de acceso a la infraestructura tecnológica de una organización.

La Clasificación de la Información.

Muchos incidentes de seguridad de la información pasan porque no se tiene idea de lo sensitivo que la información es para la empresa. La Gestión de TI tiene que ser proactiva en definir niveles de sensibilidad de la información y clasificar toda la información que administra. Esta tarea, permite definir riesgos reales, como lo ve la Alta Dirección, a la vez que proporciona el valor real de la información y la justificación para las inversiones en tecnología.

La Gestión de TI debe tener claro en primer lugar que su razón de ser es el negocio. Todos los frameworks y metodologías de gestión de TI, hacen énfasis en que en primer lugar, los procesos de negocios tienen que ser evaluados, para identificar los requerimientos de TI del negocio. Inmediatamente después pasan a centrarse en el modelo de información que soportará las operaciones de negocio. Luego, un elemento importante del modelo de información, es la clasificación de la información. Esta tarea, consiste en identificar cada pieza de información que se administra en la empresa y discutir con el negocio el nivel de acceso, en términos de poder verla, poder modificarla o eliminarla y las áreas internas y externas de la organización que usarán este acceso. Cuando vemos en los organismos de inteligencia de las grandes naciones que utilizan términos como “secreto” o “top secret”, no asumimos ese nivel de confidencialidad en nuestra información, por no poner en riesgo ventajas estratégicas en términos de planes de competitividad entre naciones, que incluso algunas veces son de carácter bélico. Sin embargo, la Gestión de TI tiene que interiorizar que el término “confidencialidad” aplica a todas las organizaciones. Hay que considerar varios aspectos. La Gestión de TI debe estar clara que en el ámbito comercial, prácticamente se libra una guerra todo el tiempo, en la cual, se trata de ganar a nuestra competencia con los mejores precios, los mejores servicios, las mejores ventajas, etc. Por ejemplo, la planificación de una estrategia de mercado, que incluye publicidad, preparación del producto o servicio y toda una actividad de divulgación interna, para asegurarse de que todos los empleados entienden que se le ofrece al cliente, se puede arruinar, si es conocida previamente por la competencia. Esto se puede dar si alguna presentación de entrenamiento o de discusión de la estrategia es sacada del ámbito de la empresa y compartida con alguien externo, ya sea intencionalmente o no. Esto implica, que la Gestión de TI debe de considerar la información, no sólo las bases de datos. Esto es, identificar claramente la información a clasificar, en todas sus posibles formas de uso y crear instrucciones específicas hacia el personal de la organización sobre la clasificación de la información existente y que tiene que ser observada sobre la información en todas sus presentaciones. Algo que aporta mayor relevancia a esta actividad es cuando la empresa administra información de otros, por ejemplo, los clientes, cuya información no debería de ser divulgada por nosotros. Información sensitiva que podría existir en nuestras bases de datos incluye datos personales de identificación de clientes y datos de tarjetas de crédito, que incluso poseen normativa especial para su manipulación (PCI DSS – Payment Card Industry Data Security Standard), con el fin de asegurar que no existan brechas de seguridad que lleven a divulgar esta información. Hay que notar, que si existen estándares, la Gerencia de TI podría exhibir negligencia en no aplicarlos, si son pertinentes para la organización.

BYOD: ¿Será un problema en la Industria Salvadoreña?

BYOD, Bring your own device, es un problema de los países que han experimentado un gran desarrollo en sus servicios de telefonía móvil y que además cuentan con usuarios con poder adquisitivo alto como para adquirir dispositivos móviles de alta gama, que luego pretenden conectar a las redes de datos empresariales, originando un problema de seguridad difícil de manejar si no se toman previsiones para su correcta administración. La duda que surge es si resulta aplicable  a la realidad salvadoreña, por no tener aún servicios telefónicos de primer mundo, al menos no a precios razonables, así como por el bajo poder adquisitivo de la población. La respuesta es que este ya es un problema hasta en los colegios, no se diga en los medios empresariales. La capacidad de los dispositivos móviles, aunque no sean de alta gama, así como la proliferación de dispositivos de bajo precio, pero con capacidades de conectividad alta, han logrado que en muchas empresas los empleados ya cuenten con estos dispositivos y los lleven a sus empresas y con o sin permiso de la Gestión de TI los integren a la red de datos. Este panorama pone riesgos en las empresas que podrían no estar preparadas para tratar con estos problemas de seguridad. Mi recomendación es que los Administradores de Red pongan atención detallada a el desempeño de su red, llevando estadísticas de usuarios  y dispositivos conectados en todo momento, de tal manera que pueda detectar incrementos en el número de conexiones, para analizar la fuente de las conexiones extras y evaluar su conveniencia o no para el negocio. En algunas empresas, esta tendencia negativa, ha sido aprovechada para el bien del negocio. Por ejemplo, si la fuerza de ventas comienza a adquirir este tipo de dispositivos, ¿Porqué no aprovecharlos para potenciar las ventas? Esto se puede hacer creando estrategias publicitarias apoyadas por medios sociales, a los cuales la fuerza de ventas ya tiene acceso.

Personalmente pienso que prepararse para este nuevo reto de la mejor manera implica comenzar un proceso de diferenciación entre la información y el medio para acceder a ella. Tradicionalmente, se ha accedido a la información a través de computadoras de escritorio, luego fue a través de laptops o mini computadoras. Ahora el medio se esta volviendo más versátil, pudiendo ser una Tablet o un teléfono. Esto proporciona a los que trabajan con la información la capacidad de tener la mayor versatilidad posible, de acuerdo a la situación en la que se encuentre, ya sea en su empresa, en su hogar, en un aeropuerto, un hotel, viajando, etc. Por esta razón, un enfoque basado en la Administración de la Información pondría la información en un lugar accesible a todos estos medios, pero con la seguridad necesaria para que sea utilizada sólo por los usuarios autorizados, independientemente del dispositivo que se use para llegar a ella. Cuando uno piensa en la cantidad de sistemas cliente servidor aún funcionando o en los sistemas web que no han sido diseñados para desplegarse en varios dispositivos, podemos concluir que pasar a la modalidad de Administrar la Información independiente del dispositivo es un camino que requiere la atención de la Gestión de TI, para estar preparados para manejar efectivamente el uso de dispositivos móviles de comunicación en las empresas e incorporar una política efectiva de BYOD.

La Detección de Incidentes de Seguridad.

Sin importar el tamaño de la organización, la Gestión de TI debe de aprender a identificar, documentar, manejar, remediar y cerrar incidentes de seguridad. La imagen que más se viene a la memoria cuando hablamos de hoyos en la seguridad, es la de un recipiente con agua, que tiene varios agujeros, por los cuales el agua, nuestra información, se está saliendo. En el caso de la seguridad de la información, lo agravante es que la Gestión de TI podría no saber de la existencia de estos agujeros o de cuantos son. A través de incidentes de seguridad se pueden causar todo tipo de daños y crearse la causa raíz de múltiples problemas que afecten la disponibilidad, en primer lugar, así como la integridad y la confidencialidad de nuestra información.

Lo primero que tenemos que tener conciencia es que cuando iniciamos operaciones con cualquier sistema e infraestructura tecnológica, sin importar lo planificado y detallado del proceso de implementación, estamos iniciando un proceso de mantenimiento continuo, que si se hace efectivamente, debe de ser más proactivo que reactivo. Por lo tanto, en el momento que se inician las operaciones, deben de iniciar los procesos de monitoreo de las variables que más nos interesa controlar. La seguridad es definitivamente una de estas variables. La tendencia tradicional es el monitorear variables relacionadas con el desempeño. Esto tiene su causa en que cuando el desempeño baja y los usuarios lo notan, estos se encargan de que el departamento de TI conozca de las dificultades. Por esta razón, el comportamiento normal, dentro de las operaciones de TI será siempre asignar más recursos y hacer más énfasis en mantener las operaciones funcionando a un nivel de desempeño aceptable. Sin embargo, al iniciar operaciones, también se empezará a atraer a todas las amenazas a la seguridad de la información existentes. Hace algunos años, los virus por ejemplo, causaban estragos en los computadores, buscando especialmente inutilizar servidores de una manera sistemática. Debo decir que este tipo de incidentes, aunque se evaluaba como catastrófico, eran superables con una muy buena política de respaldos y el mantenimiento de imágenes de los servidores más críticos, que permitieran un restablecimiento en un tiempo razonable. En algún momento, el proceso de reinstalar servidores llego a ser rutinario para la Gestión de TI. Hoy día, la Gestión de TI se enfrenta a amenazas más sofisticadas, de hackers que no están pensando solo en dañar nuestra infraestructura, o extraer información, sino que evalúan que se puede explotar de nuestra información y en caso de no existir nada “de valor” para ellos, secuestran sigilosamente nuestros equipos para usarlos de base en el lanzamiento de ataques hacia otros lugares. Esto último podría hacer ver nuestro negocio como “el hacker” que está atacando a otros objetivos.

Es de suma importancia que la Gestión de TI, a la vez que mantiene un desempeño aceptable de las aplicaciones y la infraestructura, mantenga un registro de los eventos que pueden relacionarse con la seguridad y define un espacio de atención hacia aquellos que muestran repetitividad o han atacado la infraestructura más crítica. Aunque esta labor es parte de las responsabilidades de un Oficial de Seguridad (ISO – Information Security Officer), como ya es conocido que en los medios salvadoreños y centroamericanos no todas las empresas han definido aún esta plaza, es recomendable que estas asignen responsabilidades específicas sobre la seguridad de la información y el registro y seguimiento de incidentes. Lo importante es que aunque no se esté trabajando el tema integralmente, generando políticas y monitoreando cumplimiento e incidentes, si se tenga la información correspondiente a eventos que afecten la seguridad y de una manera periódica se le preste atención al tema, con el objetivo de mantener el estado “seguro” de la información. Esta labor podría ser abordada por un equipo que evalué los diferentes aspectos de cada incidente y cree las recomendaciones para lograr evitar que el mismo incidente se repita y aun mejor, prevenir que los incidentes de seguridad ocurran.

Cuando la Seguridad de la Información Falla . . .

La Gerencia de TI siempre se esfuerza por poner en producción sus soluciones. Una mirada a las implicaciones de seguridad de la información lleva a cambiar este objetivo a poner en producción de “forma segura” sus soluciones. Una pequeña investigación sobre casos de violación a la seguridad informática puede poner a reflexionar a la Gerencia de TI sobre la importancia de garantizar que no existen “vulnerabilidades descubiertas” en la infraestructura de TI, que permitan a otros tomar control sobre una parte o todas nuestras operaciones. Dejando los casos extremos en los cuales un hacker toma control sobre los servidores de una empresa, hay muchos puntos de falla que tienen que ser evaluados por la Gestión de TI para poder decir que se controla la seguridad de la información. Hay que analizar el nivel de control de la seguridad de la información a la luz de los criterios de confidencialidad, integridad y disponibilidad. Proporcionar confidencialidad implica que la información puede ser vista solo por el personal debidamente autorizado. Muchas veces se viola este concepto cuando a nivel de la aplicación se inician operaciones utilizando usuarios genéricos, que permiten ingresar y “probar” el funcionamiento de la aplicación. Este usuario a veces es el utilizado en planes de entrenamiento que ha sido prorrogado al ambiente de producción. Como resultado existen usuarios que pueden ver más allá de lo que deberían en una aplicación. El máximo error en este tipo de situaciones se da cuando se usan usuarios con privilegios de administración de la plataforma “para mientras” se termina de configurar la aplicación. En general, este es un principio que se viola más por negligencia en la correcta configuración de permisos, que por intrusiones externas, aunque esta es también una posibilidad que se debe de evitar. Proporcionar integridad significa que los datos no sufrirán cambios que los pongan en un estado incongruente. Esto se genera cuando una aplicación no calcula bien algo o cuando se pierden datos por causas físicas, como las sobrecargas de voltaje y el daño en el equipo. En esta área, la importancia de iniciar el programa de respaldos de datos tan pronto se inicia la operación en producción es crucial. En muchas implementaciones de sistemas los respaldos regulares inician después de la primera pérdida de datos. Es como si se necesitará una experiencia negativa para reforzar la conducta protectora sobre los datos. Implicaciones relativas a los respaldos de datos van más allá que la simple tarea de realizarlos. También se han dado casos en los que se quiere recuperar un respaldo y nos damos cuenta de que este no funciona. En este caso, se tenía una falsa seguridad sobre los datos. Por último, el criterio de disponibilidad se compromete cuando por cualquier causa, el acceso a los datos queda bloqueado a los usuarios. Esta situación se genera cuando los equipos pierden su habilidad de transmitir información debido a virus o ataques de negación de servicio o negligencia en las operaciones que llevan a parar servicios. En este sentido, podemos concluir que hasta el mantenimiento preventivo pasa a ser parte de la seguridad de la información, el correcto dimensionamiento de equipos y el monitoreo proactivo de situaciones que puedan originar una interrupción de los servicios de sistemas de información. La Gerencia de TI debe de balancear los requerimientos operativos con los de seguridad. Ciertamente los usuarios no impondrán mayores requerimientos de seguridad en su información, por lo que la Gerencia de TI debe de establecer un marco normativo que controle todos los aspectos de la seguridad de la información de una manera integral.

Auditando la Seguridad Física de TI

Las operaciones de Tecnología de la Información muchas veces se limitan a implementar sistemas de información e instalar el equipo informático necesario, descuidando aspectos importantes de la seguridad de la información. Especialmente los aspectos físicos de la seguridad son descuidados, en términos de diseño, mantenimiento y actualización. La seguridad física comprende aspectos como el cuidado de que sólo personal autorizado tenga acceso físico a los equipos sensitivos, la disposición ordenada del equipo, el ordenamiento y separación del cableado eléctrico y de datos, las condiciones de medioambiente, como humedad, temperatura y protección de luz solar y polvo, la disposición adecuada de los espacios de trabajo, tanto en centros de datos como áreas de trabajo y  la protección eléctrica no solo de equipos, sino también de personas. Es decir, la gestión de TI debe de considerar que las operaciones se desarrollan en ambientes físicos, que deben de ser acondicionados para lograr los objetivos de negocios, sin descuidar que fallas relacionadas con la seguridad física comprometan la disponibilidad, integridad y confidencialidad de la información.

Al realizar revisiones de seguridad física se logra detectar aquellos aspectos que presentan riesgos a la seguridad de la información debido a la mala operación de los aspectos mencionados anteriormente. Por experiencia, al realizar la primera evaluación es cuando más elementos relacionados con aspectos físicos de la seguridad se detectan. Por ejemplo, si la ubicación del centro de datos no ha sido bien seleccionada, presentando riesgos físicos, se definirían recomendaciones para mitigar los riesgos identificados. Solo la ubicación del centro de datos puede dar lugar a identificar una serie de riesgos relacionados con la seguridad física, porque en muchas organizaciones, la distribución física de espacios no obedece a evaluaciones técnicas, sino más bien a consideraciones estéticas o a consideraciones de lo que es “justo” para un Gerente General asignarle a las Tecnologías de la Información. Este punto incluso tiene una ley. La ley de Putt. Archibald Putt definió el siguiente enunciado: “La Tecnología esta gobernada por dos tipos de gente: aquellos que entienden lo que no dirigen y aquellos que dirigen lo que no entienden”. Este enunciado, explica porque al realizar una auditoría de la seguridad física encontramos hallazgos como: centros de datos con acceso físico no controlado, con construcciones no seguras, a veces, incluso compartiendo espacio físico con otras áreas, con  capacidad eléctrica inadecuada y sin la protección eléctrica adecuada. Son precisamente las decisiones “no técnicas” sobre los aspectos físicos de la seguridad las que son mayormente identificadas al realizar auditorías. Recuerdo de un lugar en el que se estableció un centro de datos en un lugar que tenia cañerías plásticas de agua descubiertas. El riesgo de dañar información y causar daños a personas por cortocircuitos eléctricos en el caso de romperse una cañería era alto.

La lista de puntos a auditar cuando hablamos de seguridad física es grande. Crece aún más cuanto más crece la operación que se audita. Va desde aspectos como tener la capacidad de restringir accesos físicos con cerraduras hasta evaluar la capacidad de absorber descargas atmosféricas. Definitivamente una amplia gama de aspectos que podrían llevarnos a perder información y fallar en los objetivos de seguridad de la información y la continuidad de las operaciones del negocio.

El Oficial de Seguridad de la Información.

De la misma manera en las empresas en El Salvador lograron entender la necesidad de un Administrador de Bases de Datos tendrán que entender la necesidad de un Oficial de Seguridad de la Información. Este término, denominado en Inglés CISO – Chief Information Security Officer, ha tomado relevancia, debido principalmente a la necesidad de que la información de la organización se mantenga segura y cumpla con sus objetivos de negocio. El primer paso es entender que en materia de seguridad de la información, no se puede ser juez y parte, por lo que no es saludable pensar que la Gestión de TI podrá realizar la tarea de planificar las operaciones de TI, organizarlas, ejecutarlas, monitorearlas y a la vez proporcionar seguridad a la información de manera integral. Entendamos bien esto. Todos los componentes de TI tienen algún nivel de seguridad de manera inherente. El tema de seguridad no puede ser extraído de la configuración de equipos y aplicaciones, por lo tanto, los responsables de TI deben de incluir las configuraciones de seguridad que sean necesarias de acuerdo con su criterio profesional y las necesidades de la organización. El rol del Oficial de Seguridad viene a garantizar de que la seguridad de la Información se esta abordando de una manera integral, acorde con el nivel de riesgo de la organización y siguiendo una arquitectura de aplicaciones e infraestructura robusta que es mantenible y actualizable de acuerdo a necesidades futuras. Asegura además que se han diseñado las políticas y procedimientos relacionados con la seguridad de la información además de verificar que los no relacionados no interfieren con los objetivos de seguridad de la información. Asegura además que se están implementando los proyectos correctos para eliminar vulnerabilidades en la infraestructura y aplicaciones. El Oficial de Seguridad incluso puede intervenir como  visor independiente en los procesos de Gestión de TI, para ayudar a garantizar que elementos críticos de la Seguridad de la Información no serán comprometidos por causa de las operaciones normales de TI. Es decir, mientras el departamento de TI realiza su función de soportar el negocio a través de las Tecnologías de la Información, el Oficial de Seguridad mantiene el enfoque en la Seguridad de la Información. Incluso, en organizaciones grandes, tareas como la asignación de permisos y privilegios ha sido delegado al Oficial de Seguridad. Por supuesto, en estos casos estamos hablando de que el Oficial de Seguridad cuenta con personal bajo su cargo para poder realizar estas tareas cumpliendo con los Niveles de Servicio pactados con el negocio.

Es innegable que a todas las organizaciones les interesa la función de Seguridad de la Información. Lo discutible es ¿A qué nivel debe de cumplirse con esta función? Se necesita solo una persona a tiempo completo o un equipo de 5 o 10 personas. Incluso, puede pensarse en utilizar outsourcing para realizar la evaluación, diagnóstico, organización y monitoreo de la función de seguridad. Esta última modalidad ayuda a una organización a recolectar datos para evaluar más objetivamente la necesidad de formalizar una plaza o un departamento de seguridad de la información dentro de la organización.

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