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El Método de Gestión de las Tecnologías de la Información.

Muchas veces veo en las organizaciones al personal de Tecnologías de la Información realizando un tareismo infructuoso, que no deja valor para la organización, ni satisfacción para el profesional de TI que desempeña las tareas. Siempre existen cosas urgentes que hacer, tareas que eran para ayer y no se han concluido, próximos proyectos que se prevé no se terminarán a tiempo, muchas dudas en el significado de cada tarea para todo el conjunto de servicios de TI. También veo a Gerentes de TI que se aferran a la idea de que las cosas mejorarán cuando se realice un próximo proyecto de implementación de ITIL o COBIT o cualquier estándar similar, para lo cual se ha solicitado presupuesto y tiempo, desgraciadamente medido en meses y a veces hasta años. Es impresionante el ver como las soluciones de Gestión de TI se plantean como proyectos, cuando la Gestión de TI es un proceso continuo, sujeto a mejora continua, que debe de visualizarse como una práctica común en las operaciones diarias de TI. Me parecería que a la Gestión de TI le está pasando lo mismo que le pasaba a la Gestión de la Calidad en las décadas de los 60 a los 90. Después de la revolución industrial, cuando la producción en masa se hizo común, salieron muchas teorías sobre como administrar la producción. Una de ellas fue la del Control Estadístico de la Calidad. Bajo este enfoque, la Gestión de la Producción dedicaba esfuerzos a capturar datos estadísticos de los errores, o productos fabricados con desperfectos, para ponerse como meta crear procesos de producción que redujeran el porcentaje de error anterior. Este enfoque originaba en primer lugar, ciclos infructuosos de reducción en el porcentaje de errores, para luego volver a los valores iniciales y a veces hasta sobrepasarlos. En todo caso, sea un porcentaje mayor o menor de producción con errores, era producción perdida, trabajo perdido y recursos no recuperables. A partir de los años 90, la cultura japonesa nos heredo los círculos de calidad. Bajo esta filosofía, el mismo trabajador es responsable de decir porque no se trabaja con calidad y de definir las recomendaciones para evitar los problemas que originan el producir con errores. Comparto una frase que me impacto bastante: “Es mejor medir dos veces y cortar una”. Pequeño detalle. Pero una gran realidad de los ambientes de producción, en el que gran parte del desperdicio se debe a fallos en la tarea de medición.

Pues bien, mi opinión es que al igual que los procesos de calidad modernos, la Gestión de TI debe de practicarse desde el día uno. Identificando las causas que están originando que no se avance en el objetivo de tener una coordinación adecuada entre las Tecnologías de la Información y el negocio. Creando pequeñas tareas que tengan problemas únicos a resolver y  no permitiendo que los errores se cometan dos veces. Revisando el resultado de las decisiones tomadas y estando listos a resolver el siguiente problema. Este método de gestión de las TI seguramente hará funcionar mejor el soporte que las Tecnologías de la Información proporcionan al negocio, de tal manera que en el mediano plazo se perciban los beneficios y se ordene la Gestión de TI.

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