Archivo de la categoría: Auditoría de TI

Proceso de revisión de los procesos de gestión de auditoría de TI y del óptimo uso y configuración de las Tecnologías de la Información utilizadas en una organización.

Vinculación del Auditor de Sistemas con la Auditoría Interna

La Auditoría de Sistemas como actividad profesional está insertada dentro de la práctica de Auditoría, ya sea interna o externa. Por lo tanto, los Auditores de Sistemas deben tener fundamentos de Auditoría que le permitirán coordinar, desarrollar y presentar resultados en sintonía con las prácticas de Auditoría que se siguen en las empresas.

La Auditoría de Sistemas guiada por los estándares de ISACA y especialmente por COBIT 5, tiene una alineación natural con la Auditoría Interna, debido a que esta busca el fortalecimiento de los sistemas de control, gestión de riesgos y gobierno de las empresas. Debido a esta alineación, resulta lógico que los Auditores de Sistemas sean contratados en las empresas a través de los Auditores Internos, creándose una dependencia laboral entre estas dos profesiones. Un auditor de sistemas certificado (CISA) debe de conocer que en el ámbito de la Auditoría Interna existen normas y marcos de referencia que resulta necesario conocer para poder comunicarse eficientemente con los Auditores Internos y lograr sinergia en el trabajo. ISACA nos ha señalado por largo tiempo algunos marcos de referencia, normalmente orientados a las tecnologías de la información, tales como ISO 2000, ISO 27000, ITIL y similares, pero de igual manera se debe de considerar las Normas Internacionales para el ejercicio Profesional de la Auditoría Interna, emitidas por el Instituto de Auditores Internos (IIA, de sus siglas en inglés), cuya última versión entró en vigencia en enero de 2017. Este marco considera principios básicos para la práctica de la Auditoría Interna que son usados de referencia para la implementación y la operación de las Unidades de Auditoría Interna en las empresas.

Entre otras cosas, las normas del IIA establecen la relación existente entre las Unidades de Auditoría y la dirección de la organización. Un punto importante que establece es que debe existir un Director Ejecutivo de Auditoría (DEA), quién es el responsable de la planificación, organización, ejecución e informe de los resultados de la actividad de Auditoría Interna. Normalmente, un Auditor de Sistemas soportará al DEA en la parte del aseguramiento que corresponde a las Tecnologías de la Información, por lo que debe establecer un protocolo de trabajo cooperativo que permita apoyar eficientemente en cada fase del ciclo de ejecución de un Plan de Auditoría Interna, que normalmente tendrá un ciclo anual. Con el auge del uso de las Tecnologías de la Información en todos los ámbitos de las empresas, el rol del Auditor de Sistemas es vital para definir un alcance adecuado de un Plan de Auditoría Interna. En este sentido, el Auditor de Sistemas deberá de preocuparse por el conocimiento de la empresa y sus operaciones informáticas para apoyar al DEA en la definición de un Plan de Auditoría razonable para mitigar los principales riesgos.

Es importante recalcar que el éxito de la comunicación entre el Auditor de Sistemas y el Director Ejecutivo de Auditoría es crucial para garantizar la efectividad de la ejecución del Plan Anual de Auditoría. La comunicación es en ambas vías. El Director Ejecutivo de Auditoría debe alertar al Auditor de Sistemas sobre el análisis de situaciones que involucren las Tecnologías de la Información. El Auditor de Sistemas debe alertar al Director Ejecutivo de Auditoría sobre aspectos deficientes en la información de la organización y en el uso de Tecnologías de la Información que impactan negativamente en los resultados de la empresa. Es importante recalcar que riesgos como la interrupción de operaciones por fallas en Tecnología, o la materialización de fraudes por una gestión de accesos deficiente, si bien son temas que revisará el Auditor de Sistemas, muchas veces requieren de soluciones que van más allá de la Gestión de las Tecnologías e impactan en los procesos, políticas y la definición de responsabilidades de cada puesto.

Otros aspectos de la vinculación de la Auditoría de Sistemas con la Auditoría Interna serán tocados en publicaciones posteriores.

Programa de Auditoría de la Seguridad de la Información enfocada en la Cyberseguridad

En ocasión de celebrarse el IV Congreso de Auditoría Interna en El Salvador, realice la preparación de un Programa de Auditoría de la Seguridad de la Información enfocada en la Cyberseguridad. El objetivo es presentar a la comunidad de Auditores Internos un enfoque de Auditoría Interna a la revisión de la implementación de medidas de seguridad de la información, basadas en el Framework  de Cyberseguridad de NIST (National Intitute of Standards and Technology). De este framework ya hemos hablado en el blog y los interesados en el tema pueden realizar una búsqueda y encontrar artículos sobre categorías específicas del framework, así como de la aplicación de normas en la Seguridad de la Información y de aspectos de Auditoría de Sistemas relacionados.

La presentación del Programa de Auditoría de la Seguridad de la Información enfocada en la Cyberseguridad ha sido el siguiente:

  1. Entender que es la Cyberseguridad. Este fenómeno del siglo XXI, que nos ataca de formas diferentes cada día y genera el riesgo de Cyberseguridad en las empresas.
  2. Discutir que riesgos de Cyberseguridad existen de manera genérica, para que cada persona pueda evaluar hacia su organización cuales son más relevantes en su contexto.
  3. Presentar el Framework de Cyberseguridad del NIST. Una iniciativa del Gobierno de los Estados Unidos, pero que ha tenido un impacto en la industria, especialmente en los proveedores y como se está compartiendo información sobre vulnerabilidades.
  4. Presentar el Programa de Auditoría de la Seguridad de la Información. Este es un programa basado en el programa de aseguramiento establecido por COBIT 5.
  5. Concluir sobre los aspectos relevantes que un Auditor Interno debe considerar respecto a la Seguridad de la Información. Estos son:
    • Asegurar que existe un responsable de la Seguridad de la Información en la organización.
    • Asegurar que existen los procesos, procedimientos y prácticas debidamente documentadas.
    • Asegurar que existen las métricas que permitan opinar a un Auditor de Sistemas, sobre la eficiencia y eficacia de las medidas de control de la Cyberseguridad.

El programa puede ser descargado a través del siguiente link:

Seguridad de la Información Enfocada en Cyberseguridad

anexo1 Medidas de Seguridad Implementadas

 

Auditoría de Sistemas

Vamos a comentar un poco sobre la Auditoría de Sistemas, comenzando con su definición. Es importante hablar de este tema, porque en El Salvador y en la región centroamericana en general no se ha llegado a valorar el verdadero aporte que un buen auditor de sistemas proporciona a la organización. Muchos perciben la auditoría de sistemas como una asistencia al Auditor Financiero externo o al Auditor Interno. Pocos perciben la necesidad de considerar Auditorías de Sistemas que realmente auditen las Tecnologías de la Información, ayudando a comprender si quienes son responsables de la función de TI están desempeñando un trabajo completo, que proporciona un soporte a las operaciones actuales del negocio, mientras se prepara para asumir los retos futuros, evaluando riesgos y aprovechando al máximo la inversión en TI. Lógico es pensar, que en primer lugar, la Alta Gerencia también ha valorado muy poco la función de TI en la organización, considerándola un centro de costo, más que un aliado estratégico en el logro de objetivos de negocio. Por otro lado, si la Alta Dirección le da importancia a contar con sistemas de información e infraestructura de Tecnologías de la Información que soporten con efectividad y eficiencia al negocio, también incluirá en sus planes el contar con Auditoría de Sistemas que le ayude a verificar que efectivamente es así y que además le ayude en la formulación de Planes de Acción razonables para mejorar el desempeño del soporte de TI al negocio.

Primero, hay que valorar la función de las Tecnologías de la Información en la organización, luego hay que auditarlas para comprobar su efectividad.

Bajo este enfoque, igual que la Auditoría Interna, la Auditoría de Sistemas proporciona una labor de soporte a los objetivos de negocio, proporcionando aseguramiento sobre la función de TI en la organización y proveyendo consultoría adecuada a los objetivos de la organización. A este respecto, es conveniente definir previamente que es un Auditor Interno. De acuerdo al Instituto de Auditores Internos (IAI, www.theiia.org) “la Auditoría Interna es una actividad independiente y objetiva de aseguramiento y consulta, concebida para agregar valor y mejorar las operaciones de una organización. Ayuda a una organización a cumplir sus objetivos aportando un enfoque sistemático y disciplinado para evaluar y mejorar la eficacia de los procesos de gestión de riesgos, control y gobierno.” Para el IAI un Auditor de Tecnología de la Información es un Auditor Interno que se enfoca en el uso que la Organización hace de las Tecnologías de la Información. Por lo cual, el desarrollar una buena práctica de auditoría de sistemas, implica realizar el trabajo de acuerdo con metodologías de auditoría interna que van desde la creación de un Plan Anual de Auditoría, la creación de revisiones específicas de procesos de gestión de TI o de la correcta configuración de Tecnologías específicas, hasta la revisión y discusión de hallazgos con los responsables de la función de TI y la elaboración de informes para la alta gerencia que permitan revelar efectivamente los principales problemas detectados y las soluciones recomendadas para mejorar el funcionamiento de las Tecnologías de la Información en la organización.

Es importante recalcar que el proceso de auditoría de sistemas es altamente técnico. Un análisis sin fundamento técnico carecería de valor para el auditado, porque no se le estarían identificando problemas clave ni generando recomendaciones que mejoren la forma en la que se brinda soporte al negocio. Esto incluye las mismas herramientas que se utilizan, como los escaneadores de infraestructura, que requieren ser configurados efectivamente para lograr los mejores resultados, a través de parámetros específicos del equipo que se está auditando. Es tan importante esto, que los mismos fabricantes del software para realizar auditorías, otorgan a través de examenes detallados, certificaciones del conocimiento que una persona tiene para auditar utilizando estas herramientas (a manera de ejemplo se puede consultar http://elearn.tenable.com/course/info.php?id=55). Adicionalmente, ISACA, la entidad que ha normado a nivel mundial el conocimiento requerido para certificarse como Auditor de Sistemas, CISA, (Certified Information System Auditor, http://www.isaca.org/Certification/CISA-Certified-Information-Systems-Auditor/Pages/default.aspx) otorga una certificación relativa al conocimiento que el auditor de sistemas tiene en cinco áreas de conocimiento. El auditor de sistemas de información certificado debe demostrar conocimiento en el proceso de auditoría, el gobierno y la gestión de TI, la adquisición, desarrollo e implementación de Sistemas de Información, la operación, mantenimiento y soporte de los sistemas de información  y la protección a los activos de información. En estas áreas, un auditor de sistemas es probado a través de un examen su conocimiento sobre las normas existentes, las prácticas más recomendadas por los fabricantes y el funcionamiento de las tecnologías auditables. Esto tiene el objetivo de proveer aseguramiento de que quién posee una certificación en auditoría de sistemas, tiene el conocimiento técnico y conoce la metodología de trabajo de la auditoría interna para lograr cumplir con su trabajo de aseguramiento y consultoría para ayudar a la alta dirección a retroalimentarse sobre el funcionamiento de la función de TI en la organización.

Auditando la Integridad de la Información

Últimamente la seguridad de la información y los riesgos de la información han ocupado espacio en este blog. Esta vez pensé escribir de algo diferente, la integridad de la información, pero si reflexionamos un poco, no es un tema tan diferente. El estándar de seguridad de la información ISO 27001 estableció como criterios para definir la seguridad de la información que para considerarla asegurada, la información debe de satisfacer tres criterios: confidencialidad, disponibilidad e integridad. Esta tríada, ampliamente conocida en el mundo de las Tecnologías de la Información como CIA, por las siglas en inglés (Confidenciality, Integrity, Availability) definen los atributos que la información debe poseer para considerarla segura. Así que técnicamente, seguimos en el tema. Es importante considerar aquí que la probabilidad de que nuestra información pierda seguridad por daños a la integridad es mucho mayor porque los daños a la integridad son causados normalmente por causas internas. Esto implica un mayor riesgo que debe de ser considerado por el auditor de sistemas.

Mi principal consideración acerca de la integridad de la información es que la estructura de los datos de una organización define su integridad. Esto es así porque cada dato recibe un nombre, un tipo de datos, una longitud y valores permitidos que son específicos para cada organización. Es importante asegurarse que esta definición existe a través de una documentación adecuada y que además ha sido apropiadamente actualizada de acuerdo con los cambios que la afectan. Este punto se dice fácil, pero ha probado ser difícil en múltiples revisiones de auditoría. Los casos que se encuentran van desde que no hay documentación hasta que la documentación no corresponde con el uso que se le da a cada dato.

Es conocido también que una buena práctica de gestión de datos exige asignar la propiedad de los datos a personas específicas. El auditor de sistemas debe entonces verificar que se han definido las personas responsables de realizar y aprobar las definiciones de datos apropiadas que permitan conocer adónde y como se almacenan los datos que se utilizan en los procesos de negocio.

Si se han establecido estos dos elementos, el auditor de sistemas puede entonces entrevistar a los responsables de los datos, tanto desde el punto de vista técnico como funcional, establecer cuáles son los datos más críticos de la organización y proceder a preparar pruebas, utilizando la información de la definición de los datos, que permitan establecer que se mantiene una integridad razonable en la organización. Esto es, hablando en términos técnicos que el 100% de los datos cumplen con la definición de los mismos y que no se tienen valores fuera de rango, valores nulos, referencia a valores inexistentes, registros huérfanos y demás. Este valor esperado de 100% de datos conforme a la norma es difícil de cumplir por múltiples razones, que van desde mala digitación y malos controles de aplicación hasta errores en las aplicaciones. Muchas veces, al realizar la evaluación de la integridad y encontrar deficiencias en los datos, es más importante determinar porque se dio la diferencia para determinar la causa raíz de la falta de integridad y proceder a implementar una solución que elimine el problema de integridad para el elemento auditado, así como para futuros cambios que se realicen en la estructura de los datos. Por ejemplo, si un programa está guardando mal la información y esto causa que no se almacene un dato, el auditor de sistemas debe de identificar el error en el programa como la causa raíz y acordar con la Gerencia de Sistemas un plan de implementación para corregir el programa y evitar que se siga repitiendo el daño a la integridad de la información.

Auditar la integridad de los datos de una organización es una de las tareas más difíciles para un Auditor de Sistemas, debido al tamaño de los sistemas de información utilizados hoy en día, la complejidad de reglas de negocio que se le aplican a los datos y la falta de cumplimiento de buenas prácticas como la asignación de responsables y la documentación adecuada.

La Administración Segura de los Recursos de TI

Para los profesionales en Auditoría de Sistemas que trabajamos siguiendo estándares internacionales en diferentes áreas es difícil auditar ambientes que no siguen estándar alguno. Seguir un estándar proporciona un criterio verificado por una organización que tiene un respaldo que garantiza que los resultados no son antojadizos y que en la elaboración del estándar se ha seguido una metodología que garantice resultados satisfactorios si el estándar es seguido. En el primer mundo las regulaciones han venido a ser tan amplias, que seguirlas se ha convertido en la norma y las auditorías que se basan en estándares resultan normales y en la mayoría de los casos sirven sólo para confirmar que se está siguiendo una buena práctica en la gestión de TI y los riesgos a la seguridad de la información están mitigados. Por otro lado, en el medio centroamericano gestionar tecnología sin seguir estándares es más bien la norma seguida. Esto es un producto de la calidad de nuestras universidades, que adoptan prácticas de gestión de Tecnologías de la Información de manera tardía y en muchas ocasiones sin el soporte adecuado de entrenamiento, tanto para los docentes como para los estudiantes. Es una situación difícil, pero superable por una gestión proactiva de la Gerencia de Tecnologías de la Información. No me sentiría bien, para terminar con esta idea, sin mencionar que también he tenido la experiencia de conocer excelentes Gestiones de Tecnologías de la Información en el área centroamericana, las que han venido a ser una excepción, pero que me confirman que si se puede gestionar a primer nivel los recursos de TI.
Para poner un ejemplo concreto, en la administración de servidores, muchas veces se pasan por alto configuraciones consideradas inseguras, o para decir un término más adecuado a la situación actual, explotables. ¿Qué estándar existe para configurar un servidor? Existen varias opciones. Si nuestra operación se realizará en un país del primer mundo, tendríamos el mandato de aplicar alguna de ellas. En mi opinión, en Centroamérica como estamos en un ambiente no regulado en este aspecto, tenemos la gran ventaja de poder elegir la que más nos convenga para nuestra operación. Primero, podríamos ver a lo que los fabricantes llaman las mejores prácticas. Cada fabricante propone para su producto no sólo configuraciones recomendadas que aportan seguridad a la operación del servidor, sino también medios para probar fácilmente si existen desviaciones en las configuraciones recomendadas. Esto último hace más fácil que un administrador pueda dar seguimiento al nivel de seguridad del equipo bajo su responsabilidad. Como depender de los consejos de un proveedor sobre su propio producto no es suficiente para asegurar que su operación es segura, existen fuentes independientes que generan recomendaciones sobre la configuración de los servidores. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnologías, del departamento de comercio de los Estados Unidos, ha emitido varios documentos, tanto de carácter general como para productos específicos, que sirven de guía para mitigar riesgos a la seguridad de la información. Una opción ampliamente utilizada en la Industria de la Seguridad de la Información son las recomendaciones del Centro para la Seguridad de Internet (CIS – Center for Internet Security) que provee recomendaciones para productos específicos. Estas recomendaciones vienen en la forma de Benchmarks, es decir, a partir de un consenso realizado entre expertos en seguridad. Estas opciones son de alto carácter técnico, esto implica que indican valores específicos esperados en archivos de configuración y valores de parámetros utilizados. Son tan técnicas, que cuando se auditan, se pueden auditar por medio de software, lo que permite tener una opinión de la seguridad de un centro de datos en forma rápida. En mi experiencia, auditar centros de datos siguiendo estos estándares, así como algunos otros, ayuda a mejorar la postura de seguridad de una organización. Esto es sumamente importante, porque aunque en nuestra región no se exige la aplicación de estándares para administrar tecnología de la información, si tenemos los mismos riesgos de seguridad, porque estamos insertados en un medio común, la Internet.

Los Diferentes Ángulos de la Seguridad de la Información

Aunque trabajo en la auditoría de sistemas de información, el análisis de riesgos, de rigor para el ejercicio de la auditoría en general, siempre me lleva revisar y a identificar hallazgos relacionados con la seguridad de la información. De esto podemos concluir, que las amenazas a la seguridad de la información, constituyen uno de los mayores riesgos para que las operaciones de TI cumplan con su objetivo de soportar las operaciones de negocio de una manera eficiente.
Para soportar el negocio eficientemente, las operaciones de TI no pueden ser interrumpidas por ataques que nos lleven a tener que reconfigurar equipos o a perder información. Pero existen amenazas más problemáticas aún para el negocio, como es la posibilidad de que terceros tengan acceso a mi información, que obtengan copia de ella o que la modifiquen. Cada escenario que puse de ejemplo parece más y más siniestro. Pero en ese mundo es en el que se vive. Afortunadamente, el universo de equipos y direcciones IP aún es grande y muchas empresas en el ámbito centroamericano no son objetivos tácitos de este tipo de ataques. Pero eso no significa que las Gerencias de TI pueden tener la guardia baja y no realicen acciones para proteger la información de su empresa. Aunque ya existen estándares definidos para abordar el tema de seguridad a continuación enumero una lista de áreas que deben de ser atendidas como un mínimo desde el punto de vista de la seguridad informática:
1. Las configuraciones de antivirus. Aquí es importante no solo el contar con software de este tipo, sino también garantizar su efectividad a través de la actualización de la definición de virus.
2. Las configuraciones de sistemas operativos. Aunque obviamente son más importantes las de los servidores, equipos clientes desactualizados pueden servir de plataforma para el lanzamiento de ataques, por lo que hay que considerar ambos entornos.
3. Las redes. En estos momentos es ya imposible vivir sin estar conectados. Los ambiente empresariales exigen el uso de correo electrónico, soluciones de comunicaciones, mensajeria y el mismo acceso a la Web. Pero la conectividad debe de ser restringuida a través de un diseño efectivo de la red y la configuración adecuada de los equipos que forman parte de la red, como routers y firewalls, así como por los que la protegen, como los firewalls.
4. La administración del acceso a las aplicaciones. Esto implica la definición de mecanismos de acceso y autenticación efectivos de los usuarios con la autorización para registrar, modificar y consultar datos en una aplicación.
5. Las normas de gestión de la seguridad. Las medidas de seguridad necesitan ser acompañadas de prácticas que garanticen su efectividad. Estas practicas tienen que ver con la revisión rutinaria del estado de todas las salvaguardas establecidas, la evaluación de la efectividad de las medidas, la detección y correción de excepciones e incluso el diseño de nuevas medidas para resolver nuevos incidentes de seguridad.
Áreas adicionales podrian ser consideradas. De acuerdo a las condiciones de cada empresa y su perfil de riesgo se podría llegar a definir cosas como la clafisicación de la información, las protecciones físicas de los activos de información, los planes de continuidad y el cifrado de la información.
Lo importante es que los responsables de la función de TI estén atentos a identificar y resolver los principales riesgos de seguridad de la información que afronta en su ambiente operativo, haciendo uso de las herramientas adecuadas y configurándolas en su nivel óptimo.
Por supuesto, la Alta Dirección debe de hacer uso de la Auditoría de Sistemas para obtener un aseguramiento de que las medidas de seguridad definidas e implementadas en la organización son adecuadas, se han implementado de una forma óptima y se encuentran operacionales. De no ser así, las Auditoría de Sistemas colaborará con la Gerencia General en la definición y verificación de un plan de implementación que permita cerrar las brechas descubiertas y mejorar la posición de seguridad de la organización.

La Gestión de la Seguridad de la Información

Escribo este blog en abril de 2014. Este mes, ha sido excepcional para el área de la Seguridad de la Información, debido al descubrimiento de una vulnerabilidad en una implementación del protocolo SSL que podría haber proporcionado una gran capacidad a un potencial atacante para penetrar en servidores y tener acceso a información que no debería de ser conocida. Es un hecho que los conocedores de seguridad se han quedado perplejos ante las dimensiones de la vulnerabilidad detectada. Pero todavía más relevante, es el hecho de que la pieza de código afectada fue publicada en mayo del año 2012, por lo que ha estado operando por 2 años sin que se detectara esta vulnerabilidad. Es importante mencionar que la vulnerabilidad es indetectable desde cualquier infraestructura privada, porque existe en el enlace de comunicaciones, que es público y por lo tanto, se tenía que realizar una prueba de penetración muy detallada, para interceptar los paquetes de información “encriptados” y detectar una forma de acceder a la información que se estaba transportando. Esto ilustra la complejidad del tema de la seguridad. Varias acciones de remediación pueden realizarse en las empresas vulnerables a este problema. Se habla de renovar certificados, de realizar los parches correspondientes, de actualizar palabras secretas (passwords) y cosas similares. Pero si analizamos desde el punto de vista de la Gestión de la Seguridad de la Información, estamos hablando de las mismas actividades que se definen, ejecutan, monitorean y ajustan en un Plan de Seguridad. Esto constituye un indicador claro de la efectividad que proporciona el tener formalmente implementado un Plan de Seguridad de la Información, incluyendo su revisión bianual por parte de un auditor certificado. Es inconcebible, por ejemplo, que en este caso en el que se ha tenido una exposición de más de dos años, los passwords y los certificados sigan siendo los mismos, cuando es una recomendación primaria de seguridad de la información la renovación frecuente. Este es un principio básico, mediante el cual renuevo el mecanismo de seguridad al actualizarlo, logrando que si las credenciales de autenticación han sido comprometidas, la vulnerabilidad generada quede sin efecto al descartarlas. Quiero recalcar aquí, que hasta la tarea de concientización sobre la seguridad de la información es importante. Si tomamos como ejemplo el cambio de passwords, a muchas personas no les gusta o no entienden la necesidad de realizar el cambio y ven la tarea como una tediosa y ridícula petición de la Gerencia de TI. He visto como en algunos lugares se implementa la autenticación con dos factores, lo cual incrementa el trabajo de ingreso a un sistema para el usuario, por lo que para no ser tan autoritativos o molestos, se proporciona como una opción para los usuarios que quieran estar más seguros. Puesto en estos términos, la tasa de usuarios que deciden pasar por el trabajo de utilizar el segundo factor de autenticación resulta baja. Esto definitivamente no es servicio al cliente, en términos de seguridad. Se debe de entender claramente que los usuarios en una organización no son los dueños de la información, por lo cual, deben de acatar todos las regulaciones establecidas para tener segura la información de la organización, que es el fin último de la medida. Todavía más allá, la concientización debe ayudar a dejar claro a un usuario sobre las amenazas existentes, la existencia de posibles vulnerabilidades, haciendo énfasis en esta naturaleza probabilística de su existencia, estableciendo que podrían existir o no, más sin embargo, las medidas de seguridad nos ayudan a estar preparados, logrando prevenir su ocurrencia, detectar su materialización o disminuir su impacto en el logro de objetivos. Así vemos que hasta la tarea de concientización tiene un rol importante en la gestión de la Seguridad de la Información. Por supuesto, medidas más técnicas, como las implementadas en la red de comunicaciones, la utilización de software antivirus, la ejecución de respaldos, la creación de un plan de contingencia y demás, deben de formar un Plan de la Seguridad de la Información completo, que identifique, mitigue y responda a eventos que pongan en peligro la pérdida de confidencialidad, integridad o disponibilidad de nuestra información.

El Ciclo de la Auditoría de Sistemas

El principal objetivo de la Auditoría de Sistemas es la revisión del estado de los controles internos que han sido definidos por la organización para lograr una mayor certeza de que la Gestión de las Tecnologías de la Información soportará efectiva y eficientemente los objetivos de negocios. Los controles son variados, a veces impuestos por la forma de trabajo de la organización, a veces establecidos a través de la Gerencia General y la Gerencia de Informática. En algunas organizaciones, especialmente las  financieras, los controles son requeridos por las normativas regulatorias del país, que buscan desde luego, tener instituciones financieras eficientes, que proporcionen seguridad a los ciudadanos que confían en ellas para administrar sus fondos.

La importancia del establecimiento de controles, radica en la búsqueda del aseguramiento de que los objetivos de negocio serán logrados y no se verán interrumpidos, disminuidos o retrasados por eventos que causen efectos no deseados en las operaciones. Puesto en términos técnicos, los controles mitigan riesgos, que de ser materializados, provocarán algún tipo de pérdida en la organización. A veces, las organizaciones confían en que sus controles son suficientes para prever todos los riesgos a los que se enfrenta. Esta primera aseveración podría ser falsa y esto determina la primera razón por la cual la Auditoría de Sistemas es necesaria, proveyendo una opinión sobre la completicidad de los controles y sobre la efectividad en su diseño. Omitir controles necesarios es la mayor causa de los eventos que impactan negativamente a una organización. Como un ejemplo de esto podemos mencionar lo que pasa cuando se pierde un dispositivo que almacena información importante y al buscar el respaldo, este no se encuentra o está bastante desactualizado, no logrando mitigar el riesgo de pérdida de información. En muchos casos, al revisar el problema, un auditor encuentra que no existen políticas que definan las necesidades de respaldo de datos de la organización, que no hay responsables definidos y que no existen procedimientos de verificación del nivel de éxito que tienen las operaciones de respaldo. Recuerdo una ocasión en la que el dispositivo de cinta que hacia el respaldo presentaba alertas de incompleticidad de la operación de respaldos ¡por un mes! Increíble. Pero cierto.

La segunda confirmación que hace la auditoría de sistemas, es sobre la efectividad de los controles. Esto pasa en organizaciones que han construido un marco regulatorio que consideran completo, que incluye las políticas necesarias, que definen y muestran la voluntad que la alta dirección tiene de gestionar eficientemente las TI, que han definido procedimientos, que han adoptado estándares apropiados y que llevan un sistema de registro considerado completo. En este tipo de organizaciones, he tenido la experiencia de que el personal de TI llena formularios “para cumplir con la auditoría”. Esto desvirtúa la aplicación de un control. Los que gestión TI deben de considerar el control como parte de su trabajo, con un resultado que tiene un impacto en efectividad, eficiencia y calidad directa de su trabajo. Para el caso del dispositivo de respaldo que presentaba error, el técnico responsable debió de conocer de esa situación lo más pronto posible, a efectos de tomar las medidas correctivas necesarias para evitar que se repitiera el error. En estos casos, la Auditoría de Sistemas verifica que la ejecución de los controles no tenga excepciones importantes, que demuestren negligencia u omisión en la ejecución de controles.

La ejecución de ciclos de auditoría en períodos razonables, de acuerdo a la situación de cada organización, permite identificar áreas críticas que tienen controles deficientes y/o que ejecutan sus controles de manera deficiente, permitiendo iniciar un ciclo de mejoras en la Gestión de las TI. Esta acción permite incrementar el nivel de soporte que las Tecnologías de la Información proporcionan a la organización para lograr sus objetivos de negocio.

La Efectividad y la Eficiencia de las operaciones de TI

Cuando se preguntan sobre las razones para tener controles internos de TI, monitoreados a través de procesos de Auditoría de Sistemas, la razón es basada en la búsqueda de la efectividad y la eficiencia de las operaciones de TI. Aunque la efectividad y la eficiencia son dos atributos deseables en cualquier diseño, ya sea de controles o de cualquier otra cosa, es sorprendentemente fácil salirse del curso normal de operaciones y fallar en estos dos atributos en las operaciones de TI.

Antes de hablar más, hay que tener claro que toda la función de TI es considerada secundaria en los procesos de negocio para la mayoría de las empresas, esto es, no es la función que aporta el valor, entiéndase los ingresos, al negocio, sino que soporta o apoya las funciones vitales que sustentan la creación de valor en las organizaciones. Lo que sí se puede afirmar categóricamente en la mayoría de los casos, es que la función de TI es una función de soporte “vital” para las operaciones de TI. Es decir que, al suspenderse o deteriorarse algunos servicios de TI, se impacta directamente los ingresos o la imagen de la organización. Lo cual nos permite concluir, que si los servicios de TI no son eficientes y eficaces, la organización pierde valor.

En un mundo ideal, o mejor dicho, en una función de TI ideal, los servicios que proporciona TI están bien diseñados, tienen sus controles efectivamente diseñados y se ejecutan al pie de la letra, sin excepciones. En un mundo auditable, que es triste decirlo, pero es la realidad de las mayorías de empresas, se realizan las operaciones de TI bajo la ausencia de muchos controles, sin seguir las mejores prácticas conocidas e incluso no aplicando las pocas que puedan tener implementadas. Esto afecta tremendamente a la empresa. Por ejemplo, si una función que atienda incidentes no ha sido propiamente desarrollada, la suma y repetición de incidentes, puede causar tiempos muertos en la generación de ingresos. El personal de TI puede muy fácilmente decirle a sus usuarios internos que se esperen en lo que se reparan o corrigen errores en el sistema, pero en la realidad, esperarse puede implicar retrasar o imposibilitar la generación del ingreso, si el sistema en cuestión sirve para proporcionar servicios directos al cliente, como facturación, atención en ventanilla y similares.

Ser efectivos en la función de TI implica proporcionar el servicio esperado al negocio, con la calidad requerida y de manera oportuna. De esta manera, la función de auditoría de sistemas soporta al negocio en asegurar que los procesos de TI se mantengan cumpliendo con su función y el negocio sea bien soportado.

Ser eficientes en la función de TI implica que no se desperdician valiosos recursos de TI de la organización en otros fines que no sean soportar eficientemente al negocio. Por ejemplo, tener dispositivos para realizar respaldos de datos es eficiente si estos realizan el respaldo de acuerdo con el programa de respaldos diseñado. Si ocurre una falla y se requiere un respaldo que no se hizo, la eficiencia del control se habría perdido.

La auditoría de sistemas ayuda al negocio a determinar la completicidad de controles de las operaciones de TI, conforme a las necesidades y riesgos del negocio. También asegura que los controles existentes son efectivos y se ejecutan de manera eficiente. Para hacer esto, la auditoría de sistemas revisa cada proceso de TI, examinando la existencia de controles y realizando pruebas que ayuden a determinar el nivel de eficiencia con el que se ejecuta. No tener auditoría de sistemas en una empresa en la que la función de TI es vital para soportar las operaciones de negocio, implica poner en riesgo los procesos de negocio que aportan valor a la organización.

Auditoría de Bases de Datos

Una dificultad inherente de la auditoría de las bases de datos es el nivel de conocimiento que se tiene del motor de bases de datos. Es complicado estar al tanto de todas las opciones disponibles dentro del software de base de datos, las capacidades que proporcionan y como pueden ser usadas para realizar transacciones indebidas. Especialmente importante es saber cuáles transacciones son las que se han ejecutado y el impacto que tienen en el control interno. Para establecer un ejemplo, pensemos en la capacidad que tiene un Administrador de Base de Datos para cambiar el password de un usuario. Esta capacidad podría permitirle cambiar el password de un usuario y luego utilizar el usuario para realizar transacciones indebidas, totalmente amparado en el anonimato. Si pensamos en este escenario de riesgo y comenzamos a estudiar los controles que se pueden implementar, una forma de controlar este riesgo es el establecimiento de roles concretos de usuarios, con la definición de las instrucciones específicas que pueden realizar. Hay que recordar que en la base de datos se pueden realizar 4 tipos de transacciones a nivel de usuario: agregar datos, modificar datos, borrar datos y consultar. Las otras opciones son a nivel de la administración del software y la base de datos misma. Aquí podemos enumerar acciones como la creación de bases de datos, la creación de usuarios, la creación de tablas en la base de datos y la asignación de permisos de acceso a los usuarios para definir que privilegios tendrán sobre las tablas de datos, es decir, si podrán añadir datos, modificarlos, borrarlos o consultarlos. De esta manera, un rol de administrador de bases de datos, no debe de tener acceso a realizar operaciones sobre los datos. El uso de las opciones del administrador de base de datos para asignar privilegios de acceso, debe de ser autorizado por el dueño de la base de datos y monitoreado por la gerencia general y la auditoría interna. De igual manera, los cambios realizados al entorno de la gestión de la base de datos, como el cambio de passwords de usuarios, debe de hacerse de acuerdo a políticas, solicitudes debidamente registradas, agregando mecanismos que garanticen que el usuario tiene control sobre la definición y seguridad de su password. Esto incluye que el usuario este consciente de los riesgos existentes si alguien más conoce y utiliza su password.
Para resumir, la auditoría de bases de datos requiere del conocimiento del auditor del motor de base de datos, de los procedimientos y controles necesarios para administrar transparentemente las bases de datos, así como de los recursos técnicos para verificar el funcionamiento correcto de los controles. En el medio salvadoreño, muchas veces pasa que la Gerencia de TI no ha definido completamente estos controles, por lo que toca al auditor de sistemas evaluar la situación actual del ambiente de control de la base de datos y recomendar los controles necesarios para llevar el sistema de control interno de la base de datos a un nivel óptimo.

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